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Reglamento FIDA, PSD3 y PSR: qué son, para qué sirven y en qué punto está la agenda europea

Actualizado: 21 agosto 2026Tiempo de lectura: 8 minutos
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Europa está entrando en una nueva fase de transformación financiera. Después de la Segunda Directiva de Servicios de Pago (PSD2), que abrió el mercado de los pagos y sentó las bases del Open Banking, la atención se desplaza ahora hacia un marco más amplio, donde pagos, datos e infraestructuras digitales deben funcionar de forma cada vez más conectada.

En esta dirección va el paquete de propuestas presentado por la Comisión Europea el 28 de junio de 2023, que incluye PSD3, el Reglamento sobre Servicios de Pago (PSR), el reglamento FIDA y el proyecto del euro digital. Todas estas iniciativas apuntan a una misma dirección: reforzar la seguridad en los pagos, armonizar las reglas del mercado europeo, mejorar el acceso a los datos financieros y crear nuevas oportunidades para el Embedded Finance.

Desde entonces, cada expediente ha avanzado a un ritmo distinto. Pero ¿qué son y cómo se diferencian estas iniciativas? Y, sobre todo, ¿por qué FIDA puede convertirse en uno de los principales catalizadores del Open Finance y del Embedded Finance en Europa?

PSD3, PSR, FIDA y euro digital: qué son y cuáles son sus objetivos

Las propuestas europeas responden a necesidades distintas, pero conectadas. PSD3 y PSR actualizan las reglas de los servicios de pago; FIDA define un nuevo marco para acceder y reutilizar datos financieros; y el Digital Euro Package prepara la base normativa para un posible euro digital emitido por el Banco Central Europeo.

El objetivo común es avanzar hacia un mercado más seguro, armonizado e interoperable, en el que pagos, datos e infraestructuras digitales puedan conectarse de forma más eficiente y generar nuevas oportunidades para empresas, bancos, fintechs y usuarios.

PSD3: la actualización del marco europeo de pagos

PSD3 es la nueva Directiva de Servicios de Pago propuesta para actualizar PSD2, y adaptar el marco europeo a un mercado más digital, abierto y expuesto a nuevos riesgos. Como directiva, deberá ser transpuesta por cada Estado miembro a su legislación nacional, con el objetivo de reforzar la armonización del mercado y actualizar el marco de los servicios de pago en áreas clave como:

  • supervisión y autorización de entidades de pago, entidades de dinero electrónico y nuevos proveedores;
  • protección de los usuarios frente a riesgos operativos, fraude y nuevos escenarios digitales;
  • reducción de barreras para los servicios de iniciación de pagos y agregación de información;
  • mayor coherencia entre los distintos mercados nacionales.

PSD3 no sustituye por sí sola todo el marco anterior, sino que funciona junto con el PSR, que concentra buena parte de las reglas directamente aplicables sobre la prestación y el uso de los servicios de pago.

PSR: reglas comunes para el mercado europeo de pagos

Mientras PSD3 actualiza el marco institucional de los servicios de pago, el PSR introduce reglas directamente aplicables en todos los Estados miembros. Al ser un reglamento europeo, no necesita transposición nacional, lo que permite reducir la fragmentación que se produjo con PSD2 y crear un marco más uniforme.

El PSR se centra en las normas de conducta del mercado: transparencia, derechos y obligaciones de usuarios y proveedores, prevención del fraude, acceso a datos de cuentas de pago y disposiciones relacionadas con el Open Banking.

Juntos, PSD3 y PSR buscan:

  • reforzar la lucha contra el fraude, con mecanismos como la verificación del beneficiario y un mayor intercambio de información entre proveedores;
  • mejorar la transparencia de las comisiones y aumentar la protección de consumidores y empresas;
  • reducir obstáculos para los servicios de Open Banking y mejorar la calidad de las interfaces de acceso a datos;
  • permitir al usuario gestionar de forma más clara los permisos otorgados a terceros.

Todo esto contribuye a preparar el terreno para una economía financiera más conectada, donde datos, APIs y experiencia de usuario serán cada vez más relevantes.

FIDA: qué es el reglamento de acceso a datos financieros

FIDA, acrónimo de Financial Data Access Regulation, es la propuesta de reglamento europeo creada para establecer un marco común de acceso a los datos financieros. Su objetivo es ampliar el paradigma del Open Banking hacia un modelo de Open Finance, más allá de las cuentas de pago.

La propuesta parte de un principio clave: aunque los datos estén custodiados por entidades financieras, el cliente debe poder decidir si quiere compartirlos, con quién y para qué finalidad. La idea no es obligar a compartir datos de forma indiscriminada, sino permitir que puedan utilizarse de manera transparente y controlada para acceder a servicios financieros más personalizados y conectados.

Mientras PSD3 y PSR actualizan las reglas de los servicios de pago, FIDA amplía el horizonte hacia el acceso y la reutilización de datos financieros en un entorno más abierto e integrado.

Qué datos cubre FIDA

Uno de los principales cambios de FIDA es la ampliación del perímetro de datos respecto al Open Banking tradicional. Según la propuesta de la Comisión Europea, el marco se aplicaría a categorías de datos de clientes individuales y empresas que las entidades financieras recopilan y tratan en su relación habitual con ellos, con exclusiones específicas. El texto final todavía podrá ajustar este alcance, pero el perímetro de partida incluye, entre otros:

  • datos relacionados con préstamos e hipotecas;
  • información sobre cuentas no consideradas cuentas de pago;
  • datos de ahorro, inversión y determinados productos financieros;
  • datos relacionados con pensiones;
  • datos de seguros no vida, con algunas exclusiones;
  • datos utilizados para procesos de evaluación de solvencia cuando entren en el ámbito previsto por la normativa;
  • datos contractuales y transaccionales, cuando formen parte de las categorías previstas por la normativa.

Este alcance permitiría desarrollar servicios más avanzados de asesoramiento financiero, crédito, gestión patrimonial, seguros y planificación financiera, tanto para consumidores como para empresas. Al mismo tiempo, obliga a diseñar servicios que expliquen claramente qué datos se utilizan y qué valor recibe el cliente a cambio.

Data holders, data users y consentimiento

FIDA estructura el intercambio de datos entre dos grandes grupos de actores:

  • Los data holders: las entidades que custodian o gestionan los datos financieros del cliente, como bancos, aseguradoras, gestoras de inversión, proveedores de productos de pensiones y otros operadores financieros.
  • Los data users: los sujetos autorizados a acceder a esos datos para ofrecer servicios al cliente, siempre dentro de las condiciones previstas por la normativa.

La lógica es que los datos no circulen de forma libre ni automática, sino dentro de un marco seguro, trazable y basado en el consentimiento del cliente. Por eso, el acceso deberá apoyarse en una solicitud válida, interfaces estandarizadas, reglas comunes sobre formatos y disponibilidad, gestión de permisos.

En la práctica, el cliente deberá poder entender qué datos se comparten, con qué proveedor, para qué finalidad, durante cuánto tiempo y cómo revocar el acceso. Además, FIDA deberá convivir con el RGPD, integrando principios como transparencia, minimización de datos, limitación de finalidad y seguridad.

Impacto de FIDA en el Open Finance

Si se aprueba y se aplica de forma efectiva, FIDA puede acelerar el desarrollo de nuevos productos y servicios financieros basados en datos:

  • Para los consumidores, esto podría traducirse en experiencias más personalizadas: herramientas de ahorro más precisas, procesos de crédito más ágiles o soluciones de seguro mejor adaptadas a su perfil real.
  • Para las empresas, contar con datos financieros más completos puede mejorar procesos de onboarding, scoring, verificación, gestión del riesgo, financiación y planificación de tesorería. Además, puede impulsar modelos de Embedded Finance, en los que los servicios financieros se integran directamente en plataformas, marketplaces, ERPs o canales digitales de sectores no financieros.
  • Para bancos y entidades financieras, FIDA puede acelerar la transición desde un rol centrado en la custodia de datos hacia un modelo más colaborativo, basado en APIs, integración con terceros y creación de servicios de valor añadido.

Paquete del euro digital

El Digital Euro Package establece el marco jurídico para un posible euro digital: una forma digital de dinero de banco central pensada para complementar el efectivo, no para sustituirlo.

La idea es ofrecer a ciudadanos y empresas una opción pública, segura y aceptada también para los pagos digitales, utilizable en comercios, online u offline. El proyecto podría convertirse en una infraestructura paneuropea integrada en el ecosistema existente, con bancos y proveedores de servicios de pago en un papel clave para su distribución, aceptación y funcionamiento. Para estos actores, entender qué es el euro digital, cómo funciona y cuándo podría llegar será clave para preparar infraestructuras y servicios en un escenario donde el pago esté cada vez más conectado con datos, automatización y nuevas experiencias digitales.

Euro digital: más que una nueva forma de pago

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Retos de implementación e interoperabilidad

La implementación de este paquete normativo no será solo una cuestión de adaptar reglas y procesos. PSD3, PSR, FIDA y un posible euro digital obligarán al mercado a convertir los nuevos principios europeos en soluciones concretas para empresas y usuarios.

En el caso de FIDA, aunque mucho dependerá del texto final y de su adopción formal por parte de las instituciones europeas, el mercado ya puede empezar a prepararse: habrá que definir estándares comunes, organizar esquemas de acceso a datos y diseñar interfaces técnicas sólidas, enfrentando cuatro retos principales:

  • interoperabilidad técnica, para garantizar APIs seguras, estables, trazables y basadas en formatos comunes;
  • gobernanza de los esquemas de datos, con reglas claras sobre responsabilidades, estándares operativos y continuidad del servicio;
  • protección y experiencia del usuario, para que consentimiento, transparencia y revocación sean simples, comprensibles y fiables;
  • seguridad y resiliencia, porque el acceso a datos financieros más amplios aumenta el valor de las infraestructuras, pero también su exposición al riesgo.

Solo si estos elementos funcionan juntos, el Open Finance podrá dejar de ser una promesa regulatoria y convertirse en un ecosistema operativo que genere valor.

Los próximos pasos legislativos

El paquete presentado por la Comisión Europea en junio de 2023 no avanza como un bloque único: algunas iniciativas están ya cerca de la adopción formal, otras siguen en negociación y otras combinan trabajo legislativo con preparación técnica.

PSD3 y PSR

  • Qué cambia: PSD3 y PSR son las piezas más avanzadas del paquete y actualizan el marco europeo de los servicios de pago. Su objetivo es reforzar la seguridad, reducir la fragmentación entre mercados nacionales y mejorar las condiciones para consumidores, empresas y proveedores.
  • Dónde estamos: tras el acuerdo político provisional alcanzado el 27 de noviembre de 2025 y la confirmación de los textos finales de compromiso en abril de 2026, el paquete está pendiente de adopción formal y publicación.
  • Qué observar ahora: una vez aprobados, el PSR será aplicable directamente en los Estados miembros, mientras que PSD3 deberá transponerse a las legislaciones nacionales. En ambos casos, el plazo general previsto es de 21 meses tras la entrada en vigor.

FIDA

  • Qué cambia: FIDA amplía la lógica del acceso a datos más allá de las cuentas de pago y define un marco para compartir y reutilizar información financiera en más ámbitos, bajo el control del cliente.
  • Dónde estamos: aunque Consejo y Parlamento ya han fijado sus posiciones, el texto continúa en negociación interinstitucional. Todavía quedan por cerrar aspectos clave como el alcance definitivo de los datos cubiertos, los plazos de aplicación, los esquemas de intercambio y las reglas operativas para data holders y data users.
  • Qué observar ahora: el punto decisivo será el acuerdo final. De él dependerán la adopción formal del reglamento, el calendario gradual de aplicación y el nivel de preparación que deberán asumir entidades financieras, proveedores tecnológicos y nuevos actores del ecosistema.

Euro digital

  • Qué cambia: el euro digital avanza con una lógica distinta, porque combina marco legislativo, diseño tecnológico y pruebas operativas. Su objetivo es crear una forma digital de dinero público que pueda utilizarse en toda la zona euro y complementar el efectivo.
  • Dónde estamos: las negociaciones legislativas siguen en curso y, en paralelo, el BCE continúa con la preparación técnica del proyecto. El Parlamento Europeo dio luz verde al inicio de las negociaciones en julio de 2026 y el BCE ha seleccionado a 36 proveedores de servicios de pago para participar en el piloto, previsto para la segunda mitad de 2027 y con una duración de 12 meses.
  • Qué observar ahora: la posible primera emisión en 2029 dependerá de dos condiciones: la aprobación del marco legislativo europeo y la decisión final del BCE. Hasta entonces, el mercado deberá seguir la evolución del piloto, los requisitos técnicos y el papel que bancos y proveedores de servicios de pago tendrán en la futura infraestructura.

En conjunto, Europa se mueve hacia una nueva etapa: de un Open Banking centrado en cuentas de pago a un ecosistema financiero más amplio, regulado e interoperable. En este escenario, FIDA será una pieza importante para definir cómo podrán circular los datos financieros y bajo qué condiciones podrán desarrollarse nuevos servicios digitales.

El reto ahora será convertir este nuevo marco en innovación real: servicios más simples, más seguros y más útiles para personas, empresas y todo el ecosistema financiero.

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