La inteligencia artificial es uno de los grandes aceleradores de nuestro tiempo. Pero la pregunta de fondo no es solo qué puede hacer la IA, sino qué tipo de servicios, empresas y relaciones queremos construir con ella.
En los servicios financieros, esta cuestión cobra una relevancia especial. La IA entra en procesos que afectan al dinero, la identidad, el crédito, el riesgo, los pagos y la confianza. Por eso, cada decisión tecnológica puede influir en cómo se identifica a un cliente, cómo se autoriza una transacción, cómo se detecta un fraude o cómo se evalúa una solicitud de crédito.
Hablar de IA en servicios financieros exige ir un paso más allá. ¿La inteligencia artificial será solo una herramienta para acelerar tareas y automatizar procesos?
Para bancos, fintechs, PSP y empresas, la cuestión más interesante ya no es qué actividades se pueden optimizar, sino cómo cambiará la manera de diseñar servicios, tomar decisiones y construir relaciones con clientes y partners. ¿Queremos usar la IA solo para hacer más rápido lo que ya existe, o para hacerlo mejor? ¿Qué ocurre cuando un servicio financiero aparece justo en el momento en que se necesita? ¿Quién asume la responsabilidad cuando la IA empieza a actuar en nuestro nombre? ¿Y cómo se protege la confianza cuando el fraude también se vuelve más sofisticado?
Estas preguntas explican por qué la IA en servicios financieros es, antes que nada, un tema estratégico. Y también son un buen punto de partida para entender qué está cambiando de verdad para empresas y clientes.
La velocidad suele ser uno de los primeros beneficios que las empresas esperan de la IA. Y el sector financiero, con procesos complejos, regulados y repartidos entre múltiples áreas, ha encontrado en ella una herramienta muy potente para ganar eficiencia.
Según el 2026 Global AI in Financial Services Report del Cambridge Centre for Alternative Finance, el 81% de las entidades financieras encuestadas ya utiliza IA en algún nivel. Además, el 40% declara encontrarse en fases avanzadas de adopción, ya sea de escalado o de transformación. Los usos más extendidos siguen estando dentro de la propia organización: automatización de procesos, visualización de datos, desarrollo de software y gestión de datos y conocimiento.¹
En muchos casos, por tanto, la IA todavía se está utilizando para hacer más eficientes actividades ya consolidadas, especialmente en ámbitos como:
El riesgo está en quedarse ahí: en una mejora de superficie. Automatizar una tarea puede ahorrar tiempo, pero el verdadero salto se produce cuando la IA ayuda a rediseñar el proceso completo.
Pensemos, por ejemplo, en el onboarding, la evaluación crediticia o la prevención del fraude. Son procesos que cambian según la calidad de los datos disponibles, el perfil del cliente, el nivel de riesgo, el canal de entrada o la normativa aplicable. Usada de forma más madura, la IA puede hacer que estos recorridos sean más adaptativos, no solo más ràpidos. Lo mismo ocurre con los equipos. Cuando se utiliza como simple acelerador, la IA reduce parte de la carga operativa. Cuando se integra en los flujos de trabajo, puede ayudar a priorizar, filtrar ruido informativo y liberar tiempo para las actividades donde la relación y el criterio profesional siguen siendo esenciales.
La IA, por tanto, nos hará (y ya nos está haciendo) más rápidos. Pero su verdadero valor estará en ayudarnos a distinguir cuándo basta con automatizar y cuándo es necesario rediseñar.
Durante mucho tiempo, los servicios financieros han vivido en espacios muy concretos: la app del banco, el portal del proveedor, la página de checkout, el back office. Hoy esos límites empiezan a difuminarse. Los pagos son cada vez menos un paso separado de la compra; las soluciones de crédito aparecen en momentos clave de gestión de liquidez; y las coberturas aseguradoras se integran en experiencias digitales que ya están en marcha.
Es el terreno de la Embedded Finance, un mercado que alcanzará aproximadamente los 155.960 millones de dólares en 2026 y que podría llegar a los 454.480 millones en 2031.² Su promesa es clara: llevar servicios financieros allí donde se produce la necesidad, incluso en sectores que hasta hace poco parecían alejados del mundo financiero.
Pero integrar un servicio financiero en una experiencia digital es solo el primer paso. La verdadera pregunta es: ¿qué está haciendo el usuario en ese momento? ¿Qué señales deja su comportamiento? ¿Cuál es el riesgo de la operación? ¿Qué método de pago tiene más probabilidades de éxito? ¿Qué propuesta puede resultar útil sin parecer intrusiva?
La IA puede ayudar a interpretar estas señales y detectar cuándo un servicio financiero es relevante. Para bancos, fintechs, PSP y empresas, el reto consiste en convertir una integración técnica en una experiencia financiera útil y capaz de aparecer en el momento adecuado. Así, el pago deja de ser únicamente el último paso de una transacción y se convierte en un punto de observación, una fuente de datos y una oportunidad para reforzar la confianza.
Hasta ahora, muchas aplicaciones de IA en servicios financieros han funcionado como herramientas de apoyo a las personas. La llegada de la IA agéntica abre una fase distinta: la inteligencia artificial empieza a ejecutar acciones de forma autónoma, aunque siempre dentro de objetivos, límites y permisos previamente definidos.
Un agente de IA es un sistema capaz de interpretar un objetivo, planificar una secuencia de acciones e interactuar con herramientas u otros sistemas para completarlas. En otras palabras, no se limita a responder: puede actuar dentro de un mandato.
En el sector financiero, este cambio abre posibilidades importantes. Un agente de IA puede recopilar documentos para un proceso de onboarding, preparar un expediente o intervenir en procesos de pago y crédito. Según el Cambridge Centre for Alternative Finance, la IA agéntica ya está en adopción activa en el 52% de los operadores financieros encuestados: un 23% se encuentra en fases más maduras de escalado o transformación y un 29% todavía en fase piloto.¹
Los primeros casos ya empiezan a aparecer. Mastercard presentó Agent Pay, un programa diseñado para integrar agentes de IA en los pagos mediante tokenización, registro y autenticación de agentes, control por parte del consumidor, transparencia y protección antifraude.³ En marzo de 2026, Santander y Mastercard anunciaron además el primer pago europeo end-to-end ejecutado por un agente de IA dentro de un entorno bancario regulado. La operación se realizó en un entorno controlado, utilizando Mastercard Agent Pay, y se procesó a través de la infraestructura live de pagos de Santander para validar el modelo operativo y de control en condiciones reales.⁴
La pregunta ya no es solo qué puede hacer la IA, sino bajo qué condiciones puede hacerlo. Si un agente de IA puede ejecutar un pago, hay que definir quién lo autoriza, qué límites no puede superar y qué controles se aplican antes y después de la acción. Lo mismo ocurre con el credit scoring y las decisiones automatizadas, donde la IA puede ayudar a bancos y fintechs a interpretar mejor los datos. Pero cuanto más impacto tenga una decisión en el acceso a un servicio financiero, más explicable y verificable debe ser.
El valor de la IA agéntica en servicios financieros dependerá de la calidad del mandato que las empresas sean capaces de construir alrededor de esa autonomía para definir quién responderá por sus acciones.
La misma tecnología que ayuda a bancos, fintechs y PSP a reconocer patrones, automatizar controles y mejorar la experiencia de cliente también puede utilizarse con fines fraudulentos. Deepfakes, identidades sintéticas, phishing automatizado, clonación de voz y técnicas de ingeniería social están haciendo que el fraude sea más creíble, más sofisticado y más difícil de detectar.
Hoy, mientras el 90% de las instituciones financieras ya utiliza soluciones basadas en IA para combatir el fraude y detectar nuevas tácticas en tiempo real, se estima que más del 50% de las actividades fraudulentas online ya implica el uso de inteligencia artificial.⁵ La prevención del fraude se está convirtiendo, cada vez más, en una batalla entre IA e IA.
Si el fraude se vuelve inteligente, añadir controles al final del proceso ya no es suficiente. Las estrategias de seguridad también deben evolucionar y acompañar todo el recorrido del usuario, no aparecer únicamente cuando algo parece sospechoso.
En este contexto, la confianza empieza a construirse desde el diseño del servicio: qué datos se utilizan, qué señales se interpretan, qué límites se aplican, cuándo se solicita una verificación adicional y cuándo debe intervenir una persona. El objetivo es que la IA forme parte de un modelo de servicio más sólido, donde seguridad, experiencia de usuario y responsabilidad no funcionen como piezas separadas y la prevención del fraude forme parte de la propia experiencia financiera.
Volvamos a la pregunta inicial: ¿hacia dónde quiere ir el sector financiero con el empuje de la IA?
Para bancos, fintechs, PSP y empresas, la ventaja competitiva no estará en tener más herramientas de IA, sino en saber utilizarlas con una dirección clara. Dónde automatizar. Dónde personalizar. Dónde reforzar el control. Dónde dejar espacio al criterio humano. Pasar de la tecnología como herramienta aislada a la tecnología como arquitectura de servicio.
Desde esta perspectiva, la IA puede hacer que los procesos sean más eficientes. Pero, sobre todo, puede ayudar a construir servicios más útiles, decisiones más conscientes, pagos más seguros y experiencias más sencillas, evitando que la IA se convierta solo en un atajo operativo y aprovecharla para replantear cómo el sector financiero crea valor.
La IA no hará mejores los servicios financieros por sí sola. Serán las empresas quienes decidan si la utilizan para acelerar lo que ya existe o para construir modelos más inteligentes, más sólidos y más cercanos a las necesidades reales del mercado.
2026 Global AI in Financial Services Report – Adoption, Impact and Risks | Cambridge Centre for Alternative Finance, 2026.
Embedded Finance Market Size & Share Analysis - Growth Trends & Forecasts | Mordor Intelligence, 2026.
Mastercard unveils Agent Pay, pioneering agentic payments technology to power commerce in the age of AI | Mastercard, 2025.
Santander and Mastercard complete Europe’s first live end-to-end payment executed by an AI agent | Santander, 2026.
More than 50% of Fraud Driven by AI and Hyper-Realistic Impersonations, but Banks also use Generative AI to Fight Back | Feedzai, 2025.



