Los pagos europeos están entrando en una nueva fase. A la evolución de la regulación, el crecimiento de los pagos instantáneos y la aparición de nuevos modelos de pago digital se suma ahora un cambio potencialmente estructural: la creación de una moneda digital europea emitida por el Eurosistema.
El euro digital se perfila como una nueva infraestructura pública pensada para operar en toda la zona euro y convivir con tarjetas, wallets, transferencias y otras soluciones privadas. Su introducción podría ampliar las opciones disponibles y transformar la forma en que se integran y gestionan los pagos dentro del ecosistema europeo.
Su alcance podría afectar a toda la cadena de valor y bancos, proveedores de servicios de pago y empresas tendrán que entender cómo encajará esta infraestructura en sus sistemas, qué papel desempeñarán en su distribución y aceptación y qué nuevos servicios y modelos de negocio podrá habilitar.
El euro digital sería una CBDC (Central Bank Digital Currency), es decir, dinero digital emitido por un banco central. Tendría el mismo valor que el efectivo y complementaría a billetes y monedas, manteniendo la unidad de cuenta del euro.
Para entender qué es el euro digital, conviene distinguirlo de otras formas de dinero y activos digitales con los que puede confundirse:
El euro digital sería, por tanto, dinero público en formato digital, emitido y respaldado por el Eurosistema y utilizable como medio de pago en toda la zona euro.
Su desarrollo responde además a una cuestión de autonomía estratégica. Europa carece actualmente de una solución propia de pago digital con alcance en toda la zona euro y una parte relevante de los pagos electrónicos depende de operadores internacionales. En el primer semestre de 2024, alrededor del 66% de las transacciones electrónicas con tarjetas emitidas en la zona euro se procesaron bajo las reglas de compañías no europeas, mientras que 13 países dependían de esquemas internacionales de tarjetas para estos pagos. ¹
El euro digital aspira a reducir esta dependencia mediante una infraestructura paneuropea que refuerce la resiliencia del sistema y garantice la presencia del dinero público también en el entorno digital.
El euro digital forma parte de una transformación más amplia del mercado europeo de pagos, donde convergen regulación, acceso a los datos e innovación tecnológica.
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Para entender qué puede cambiar con el euro digital, primero hay que observar cómo está previsto que se integre en la infraestructura de pagos existente.
El Eurosistema proporcionará la infraestructura central, mientras que bancos y otros proveedores de servicios de pago (PSP) mantendrán la relación con usuarios y empresas. A través de ellos se accederá al euro digital y se podrán realizar y recibir pagos.
Dentro de este modelo, los distintos actores tendrían funciones complementarias:
Para que el modelo funcione de forma homogénea en toda la zona euro, el Digital Euro Scheme Rulebook establecerá reglas, estándares y procedimientos comunes para todos los participantes.
El diseño planteado por el BCE contempla además pagos instantáneos, online y offline, y la posibilidad de vincular el wallet a una cuenta bancaria. Los mecanismos de waterfall y reverse waterfall permitirían mover fondos automáticamente entre ambos cuando fuera necesario, por ejemplo para gestionar el futuro límite de tenencia del usuario.²
Así, el euro digital se integraría como un nuevo esquema paneuropeo dentro del sistema de pagos existente, con bancos y PSP ocupando una posición clave en su funcionamiento.
El impacto del euro digital irá más allá del pago: afectará a la forma de integrar servicios, gestionar flujos y diseñar nuevas experiencias para empresas y usuarios.
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Como puerta de acceso al euro digital, bancos y PSP asumirán un papel que va mucho más allá de la conexión técnica con la infraestructura del BCE.
Su primera tarea será integrar el nuevo esquema en sus servicios y procesos: desde el alta y la gestión de los wallets hasta la autenticación, los movimientos de fondos y los controles necesarios para cumplir los requisitos regulatorios.
Al mismo tiempo, mantener la relación directa con clientes y empresas les permitirá trabajar sobre la experiencia y los servicios que rodean al pago. La infraestructura común del euro digital puede convertirse así en una base para desarrollar soluciones adicionales y diferenciar su oferta.
Para bancos y PSP, el cambio tiene por tanto dos dimensiones estrechamente relacionadas: integrar el nuevo esquema con sus servicios actuales y aprovechar esa base para desarrollar nuevas propuestas de valor.
Esta evolución encaja con la lógica del Open Finance, donde el valor de la infraestructura crece a medida que permite conectar servicios, datos y actores para crear nuevas soluciones.
Y las oportunidades no se limitan al sector financiero. Si bancos y PSP convierten esta infraestructura en nuevos servicios, las empresas podrán utilizar esas capacidades para transformar también sus propios procesos de pago y cobro.
Para las empresas, el potencial del euro digital podría extenderse mucho más allá de la aceptación de una nueva forma de pago. Algunas de las características contempladas en su diseño abren escenarios en los que el pago podría quedar más estrechamente conectado con procesos operativos, financieros y comerciales.
Los casos de uso concretos dependerán del diseño definitivo del euro digital y de la evolución del marco regulatorio. A partir de las funcionalidades y escenarios analizados hasta ahora, es posible identificar algunas aplicaciones potenciales:
Estos escenarios representan posibles aplicaciones futuras y dependerán de la evolución definitiva del proyecto. Todos ellos apuntan, sin embargo, a un mismo cambio potencial: una integración cada vez mayor del pago dentro de procesos de negocio más amplios.
La evolución del euro digital se suma a un mercado en el que las empresas ya gestionan tarjetas, wallets, pagos account-to-account, métodos locales y diferentes proveedores de pago. La incorporación de nuevos instrumentos y de flujos cada vez más conectados con los procesos de negocio incrementa inevitablemente la complejidad.
La cuestión, por tanto, no será únicamente añadir un nuevo instrumento, sino poder incorporar nuevas formas de pago y nuevos proveedores sin multiplicar las integraciones y la complejidad tecnológica.
En este escenario, la orquestación de pagos permite desacoplar la evolución del negocio de cada integración individual. Una capa de orquestación centraliza los flujos de pago y facilita la incorporación de nuevos métodos y proveedores dentro de una arquitectura común.
Este enfoque permite a las empresas adaptar su infraestructura con mayor flexibilidad, gestionar diferentes combinaciones de métodos y proveedores según el mercado o el caso de uso y mantener una visión centralizada de los pagos a medida que evoluciona el ecosistema.
A medida que crecen los métodos de pago, proveedores y mercados, también aumenta la complejidad de gestionarlos.
Las soluciones de payment hub y payment orchestration ayudan a centralizar flujos, datos e integraciones para construir una infraestructura más flexible y preparada para evolucionar.
El mercado español continúa acelerando su digitalización. En el segundo semestre de 2025, las operaciones realizadas con instrumentos distintos del efectivo crecieron un 10,8% interanual y las tarjetas concentraron el 65,9% del total. ³
A medida que los pagos digitales ganan peso, también adquieren mayor relevancia para las empresas aspectos como su procesamiento, los costes asociados y las alternativas disponibles para aceptarlos. En este contexto, el euro digital podría sumar una nueva opción paneuropea para los comercios.
Luis de Guindos, entonces vicepresidente del BCE, señaló en 2026 que uno de los objetivos del proyecto es ofrecer un medio de pago adicional y eficiente, gratuito para los consumidores y más económico para los comercios, especialmente los de menor tamaño, en comparación con los pagos con tarjetas internacionales. Su posible llegada podría, por tanto, ampliar tanto las opciones de pago disponibles en España como las alternativas de las empresas para gestionar sus costes de aceptación. ⁴
El euro digital todavía no ha sido aprobado para su emisión. El proyecto avanza en paralelo en dos frentes: la definición del marco legislativo europeo y la preparación técnica de la infraestructura.
Según la hoja de ruta publicada por el BCE y la información disponible de las instituciones europeas, el proyecto contempla actualmente tres etapas principales:
2029 representa, por tanto, el horizonte en el que el Eurosistema pretende estar técnicamente preparado. La fecha de una eventual emisión sigue sin estar confirmada y dependerá de la adopción del marco legislativo y de una decisión formal posterior del Consejo de Gobierno del BCE.
Fabrick participa directamente en el proyecto del euro digital. En octubre de 2025, Almaviva y Fabrick fueron adjudicatarios de un acuerdo marco como contratista clasificado en primer lugar por el BCE para suministrar el componente de aplicación y Software Development Kit (SDK) para el euro digital, uno de los cinco componentes tecnológicos previstos para la futura infraestructura.
Según la información pública del BCE, este componente contempla dos elementos clave. Por un lado, una aplicación que permitirá a los usuarios acceder a los servicios del euro digital y realizar pagos. Por otro, el SDK permitirá a bancos y proveedores de servicios de pago integrar los servicios del euro digital en sus propias aplicaciones e interfaces, manteniendo la relación con sus clientes a través de los canales que ya utilizan. ⁵
El acuerdo marco firmado con el BCE establece las condiciones para este posible desarrollo, cuya ejecución dependerá de las próximas decisiones del Eurosistema sobre el proyecto.
La participación de Fabrick se enmarca así en el desarrollo de este componente específico de la futura infraestructura del euro digital, destinado a facilitar el acceso a sus servicios tanto a través de una aplicación como de los canales digitales de bancos y PSP.
Empowering Europe: boosting strategic autonomy through the digital euro | BCE, 2025
Digital euro | BCE, 2026
Estadísticas sobre pagos en España | Banco de España, 2026
Entrevista a Luis de Guindos en Expansión | BCE, mayo de 2026
Digital euro pilot | BCE, 2026



